
Cuando me hieres de esa muerte que no llega a morir..
Cuando me atraes para luego arrojarme...
y una parte queda lejos
y otra entre tus manos...
Cuando me enrollas y me extiendes
me entibias y me quemas,y me lanzas al viento desvestida
qué haré, si no regresas a abrigarme?
Forzadamente tal vez, con la escasa tibieza de tu pecho...
en la pequeña cavidad de tus manos,
y la inerte estampa de tu desnudez,que sin pertenecerme
ni ahora ni nunca
vuelve a cobijarme...
blanda y jugosamente
revivida
No me lamentes
sé compasivo
no busques dentro de ningún dolor
Dónde y cuándo esta fortaleza existió
que ni yo sabía...
He de dejarla ser.
Sin escarmientos, ni merecimientos
con esa pureza inconcebible del amor...
No te incomodes por mí...
ya me voy