domingo, 17 de mayo de 2009

Un poema de Mario Benedetti en su memoria


Cuando en un accidente
una explosión
un terremoto
un atentado
se salvan cuatro o cinco
creemos, insensatos
que derrotamos a la muerte

pero la muerte nunca
se impacienta
seguramente porque sabe mejor que nadie
que los sobrevivientes también mueren

Tu universo



El tuyo es un universo íntegro e incompleto, maravillosamente preparado,
para fusionarse con el mío, idéntico e inverso. Pero las corrientes transitan los mares, desde mucho antes de nuestra conformación, y aquellas en las que nos desplazamos, apenas se rozaron sin que lográramos ensamblarnos.

Continúo desde entonces, aparentemente como siempre...pero mi convexidad consciente y despierta, me ha lanzado, al encuentro del ser de las cosas y de la vida
dondequiera que aparezca, a sabiendas que de ti ya no podrá alimentarse.
El descubrimiento ahora, es que esa leve fisura en la que nos completábamos es,
en la distancia, una inagotable diversidad, en la que más busco y más veo.

La imposibilidad de poseernos ha resultado al fin la llave
del infinito...
en el que de todos modos, vuelvo a encontrarte


Cuando me hieres de esa muerte que no llega a morir..
Cuando me atraes para luego arrojarme...
y una parte queda lejos
y otra entre tus manos...
Cuando me enrollas y me extiendes
me entibias y me quemas,y me lanzas al viento desvestida
qué haré, si no regresas a abrigarme?
Forzadamente tal vez, con la escasa tibieza de tu pecho...
en la pequeña cavidad de tus manos,
y la inerte estampa de tu desnudez,que sin pertenecerme
ni ahora ni nunca
vuelve a cobijarme...
blanda y jugosamente
revivida

No me lamentes
sé compasivo
no busques dentro de ningún dolor

Dónde y cuándo esta fortaleza existió
que ni yo sabía...
He de dejarla ser.
Sin escarmientos, ni merecimientos
con esa pureza inconcebible del amor...

No te incomodes por mí...
ya me voy