sábado, 28 de febrero de 2009

No me rayés Buenos Aires



Me querés llover Buenos Aires en la despedida
para darme un abrazo frío y lastimero
que diga adios y duela
y se deshaga el amor en tu repiqueteo

Me querés llover para decirme que no nos somos indiferentes
para joderme
enredarme
envolverme de vos
mostrandome tu amor con dolor, casi con odio...

porque me voy llevandote

y te hiero también
sin que puedas resistirte a mi ausencia

Ancha, alta, luminosa
siempre das, más y más...


inventando lugares y tiempos
a empujones
a bocinazos
a vértigo

Soledades y encuentros
anonimato felíz y rejuntes locos

Delirios compartidos en el cadencioso bochinche de tus calles


Me querés pedir un día más
un minuto más y me voy lo mismo
Yo también sin saber
hasta dónde soy capaz
de vivir, de ser yo
lejos tuyo

Decime dónde me guardás
no te quedes ya con mis pedazos
no me enredés como un amante loco
que mientras te besa te arranca la piel

No me rayés Buenos Aires

Dame un último beso
de amor y lluvia
hasta que pueda volver

sábado, 21 de febrero de 2009

Solía reconocer el otoño



Solía reconocer el otoño
antes de la caída de las hojas
porque el sol dibujaba con ellas formas peculiares
en las paredes y en la vereda

Caminaba despacio sólo mirando
Eran idénticas todos los años
viejas conocidas que retornaban

Después deslizar los pies
para no lastimar la fronda amarillenta, esparcida...
me traía una tristeza resignada, mientras las ramas retorcidas
prometían sus brotes para agosto


Julio se desnudaba siempre al viento
y la envoltura del frío declaraba la certeza de la mutación imprescindible
de los tiempos
Agosto llegaba con flores tempranas
que me parecían las mejores
Y setiembre con los perfumes en tropel
como una carcajada
exacerbación del color

El sol hacía dibujos distintos con las ramas nuevas, tupidas
difíciles de seguir...
entonces prefería las damas de noche
estrellas terrestres

Pensaba que esa belleza jamás se encontraba
que las sombras proyectadas en abril
nada sabían acerca de las flores nuevas
que todo sucedía con la única constante
de mi mirada..

...Luego supe
que las diversidades y las distancias
la proximidad y la unificación
son el mismo recorrido de ida y vuelta
con la única variable
de mi mirada.

lunes, 16 de febrero de 2009

en extremo del subte


Erase un hombre con cara de subte de ningún color

Lo enlazaba una mujer dormida
huesos y piel, sin cuerpo casi también.


Iban a sus horarios, y sus planillas los recibían
sus biromes se rendían ante ellos
y las sumas y saldos obedecían sus órdenes


Erase un hombre que no existía
sólo dormía en un subte
del brazo de ninguna pálida y desgarbada mujer
que seguramente en el otro extremo del subte lavó sus tazas de café


Ellos viven en ese mundo extraño
de códigos descoloridos
de horas horarios
y de nada más


Son lo que no deseo ni espero
pero son
y se los creo